Introducción: Primeros pasos en Koh Chang
Viajar a Koh Chang es adentrarse en una Tailandia más salvaje, auténtica y menos saturada de turismo masivo. Situada al este del país, cerca de la frontera con Camboya, esta isla combina playas vírgenes, montañas cubiertas de selva, cascadas espectaculares y una atmósfera relajada que conquista desde el primer momento.
Mi primera visita a Koh Chang fue una escapada improvisada desde Bangkok, buscando desconexión tras varias semanas recorriendo el país. Lo que encontré superó todas mis expectativas: una isla donde la naturaleza sigue marcando el ritmo, y donde la sonrisa tailandesa se siente más real que en otros destinos más turísticos como Phuket o Samui.
Dónde está y cómo llegar
Koh Chang es una isla que pertenece a la provincia de Trat, situada en el extremo oriental del Golfo de Tailandia, muy cerca de la frontera con Camboya y aproximadamente a unos 300 kilómetros al este de Bangkok. Con una superficie cercana a los 210-213 km², se disputa el puesto de segunda o tercera isla más grande del país junto a Koh Samui, siendo superada únicamente por Phuket, que es la más extensa y turística.
Además, Koh Chang se distingue por su entorno natural, ya que gran parte de la isla forma parte de un Parque Nacional protegido, lo que garantiza la preservación de sus selvas, montañas y playas. A diferencia de Phuket, Koh Chang ha mantenido un ritmo de desarrollo mucho más pausado, lo que se traduce en menos turistas, menos infraestructuras y una sensación de tranquilidad y autenticidad difícil de encontrar en otros destinos de Tailandia.
El acceso a Koh Chang no resulta complicado, pero sí requiere una cierta planificación logística, ya que implica combinar transporte terrestre o aéreo hasta la provincia de Trat y posteriormente tomar un ferry desde el puerto de Laem Ngop hasta la isla en un trayecto que dura entre 30 y 45 minutos. La desconexión comienza incluso antes de llegar: durante la travesía es posible ver la silueta de la isla emergiendo en el horizonte, rodeada de pequeñas islas secundarias y aguas turquesa que anticipan la belleza que espera a los viajeros.
Viajar a Koh Chang significa adentrarse en una isla de relieves abruptos, selva exuberante y playas donde el turismo todavía no ha transformado por completo la vida local, ofreciendo una experiencia más salvaje y auténtica que otras grandes islas tailandesas.

Cómo llegar desde Bangkok
La opción más habitual es salir desde Bangkok. Aquí tienes varias alternativas:
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Autobús + ferry: desde la estación de Ekkamai o Mochit salen buses directos a Trat (unas 5-6 horas). Desde allí, un taxi te lleva al muelle de Laem Ngop, donde parten los ferris hacia Koh Chang. El trayecto en barco dura unos 30-45 minutos.
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Avión + taxi + ferry: la aerolínea Bangkok Airways tiene vuelos desde Bangkok a Trat (1 hora). En el aeropuerto puedes tomar un minibús que coordina el traslado hasta el muelle y el ferry.
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Transporte privado: ideal si viajas en grupo o con poco tiempo. Muchos hoteles de Bangkok organizan traslados directos con ferry incluido.
Desde Camboya
Koh Chang resulta especialmente estratégica para quienes viajan por el sudeste asiático y desean cruzar entre Tailandia y Camboya sin utilizar los pasos fronterizos más concurridos. El cruce de Hat Lek–Cham Yeam, situado aproximadamente a 50 kilómetros de la ciudad de Trat, es el más meridional entre ambos países y se utiliza como vía de acceso directa a la ciudad camboyana de Koh Kong, ubicada a solo 10 km de la frontera.
El procedimiento para cruzar es bastante sencillo: tras salir de Koh Chang, los viajeros deben tomar el ferry hasta el continente, desplazarse en furgoneta o autobús hasta Hat Lek y, una vez llegados, realizar los trámites migratorios para salir de Tailandia y obtener el visado camboyano (unos 30–35 USD). Este paso es especialmente recomendable para quienes buscan tranquilidad y menos complicaciones que en el concurrido Aranyaprathet–Poipet, pues los trámites suelen ser más ágiles, aunque se recomienda cruzar a primera hora para evitar demoras.
Una vez sellado el pasaporte y obtenida la visa, es posible tomar un tuk tuk o taxi hasta Koh Kong y, desde ahí, continuar fácilmente la ruta hacia destinos como Sihanoukville o Phnom Penh en autobús, minivan o con transporte privado. Conviene cambiar los bahts tailandeses antes de cruzar, ya que las opciones de cajeros son escasas en la zona fronteriza. Muchos viajeros optan por pasar la noche previa en Trat, para abordar la frontera temprano y asegurarse un cruce más cómodo y rápido. Si bien no está exenta de algunas pequeñas corruptelas, como en muchos pasos fronterizos terrestres del sudeste asiático, la experiencia desde Koh Chang hacia Camboya por Hat Lek es en general sencilla, económica y práctica para quienes desean combinar el descubrimiento de la isla tailandesa con la exploración de la costa camboyana o los grandes itinerarios regionales.
Las mejores playas
Koh Chang cuenta con una variada y extensa línea costera que alberga playas muy diferentes entre sí, capaces de satisfacer todos los gustos y perfiles de viajeros. Por un lado, abundan las playas tranquilas y escondidas, perfectas para quienes buscan relajación, privacidad y paisajes vírgenes, como Long Beach y Wai Chek Beach, donde la sensación de aislamiento resulta ideal para dejarse llevar por el ritmo pausado de la naturaleza. Por otro, hay también zonas animadas, vibrantes y con amplia oferta de ocio nocturno, como White Sand Beach y Lonely Beach, reconocidas no solo por su belleza de arenas blancas y aguas turquesas, sino por reunir bares, restaurantes, música en vivo y opciones de alojamiento para mochileros y grupos jóvenes.
Desde mi experiencia, recorrer la isla y descubrir sus diferentes playas es una aventura imprescindible en cualquier viaje a Koh Chang. Allí, resulta fascinante cómo cada playa parece estar pensada para un tipo distinto de viajero: parejas en busca de romanticismo, familias que valoran la comodidad, aventureros interesados en deportes acuáticos y exploradores de lugares poco frecuentados. La diversidad costera invita a encontrar el rincón ideal para cada momento y estado de ánimo, reafirmando que Koh Chang realmente ofrece una experiencia completa y versátil que la convierte en uno de los destinos más atractivos y especiales dentro del sudeste asiático.
White Sand Beach
White Sand Beach es, sin lugar a dudas, la playa más célebre y mejor equipada de Koh Chang, reconocida tanto por sus paisajes idílicos como por su amplia gama de servicios turísticos. El propio nombre lo resume todo: una larga franja de arena blanca y fina bordeada por aguas cristalinas, donde se alinean hoteles de distintas categorías, resorts de lujo y alojamientos familiares que garantizan el máximo confort frente al mar. Los paseos por la orilla aquí son especialmente agradables, y la oferta gastronómica es muy variada, con restaurantes especializados en cocina tailandesa, internacional y en marisco fresco, además de bares y terrazas perfectas para disfrutar del atardecer y de las suaves noches isleñas.
Para quienes valoran la comodidad, la cercanía de servicios y un ambiente animado pero sin agobios, White Sand Beach es el destino ideal dentro de la isla. Mi experiencia personal comenzó justo aquí, en un acogedor hotel con balcones abiertos al mar, donde cada mañana amanecía con el relajante sonido de las olas y un desayuno de mango fresco disfrutado frente a la inmensidad azul del horizonte. Las primeras horas en Koh Chang fueron una mezcla perfecta de relax, belleza natural y placer sencillo, estableciendo el tono ideal para una estancia inolvidable en este pequeño paraíso tailandés.
Klong Prao Beach
Klong Prao Beach es reconocida por su ambiente sereno y por ser una de las playas más extensas de Koh Chang, lo que la convierte en el lugar ideal para quienes desean caminar tranquilamente a lo largo de la orilla, disfrutar de puestas de sol inolvidables o practicar deportes acuáticos como el paddle surf sobre aguas calmadas y poco profundas.
Esta playa se divide en varios tramos por el estuario del río y está enmarcada por vegetación tropical, que añade encanto al paisaje y hace que siempre haya sombra disponible sin necesidad de alquilar sombrillas. Además, la proximidad de Klong Prao a algunas de las cascadas más espectaculares de la isla, como la famosa Klong Plu, permite alternar relajación en la arena con excursiones en plena naturaleza: basta caminar unos minutos tierra adentro para llegar a senderos rodeados de selva que conducen a refrescantes piscinas naturales, ideales para un baño entre árboles y aves locales.
Lonely Beach
Lonely Beach se ha convertido en el epicentro mochilero de Koh Chang, atrayendo a viajeros jóvenes y aventureros que buscan alojamiento económico y un ambiente relajado, lejos de las aglomeraciones de otras playas. Sus hostales, bares con música en directo y terrazas frente al mar crean el escenario perfecto para socializar y compartir experiencias con personas de todo el mundo.
La vida nocturna aquí mantiene el espíritu despreocupado típico de las islas tailandesas: fiestas informales, encuentros frente a la playa y largas charlas acompañadas de platos locales y cócteles. Durante mi estancia en Lonely Beach, disfruté de noches animadas y cenas compartidas junto a viajeros de diversos países, sintiendo la energía especial de un sitio donde todos pueden ser uno más y la libertad es parte fundamental del día a día.
Kai Bae Beach
Kai Bae Beach es el destino perfecto para parejas, viajeros en busca de tranquilidad o para quienes desean una experiencia más íntima y apartada en Koh Chang. Su entorno ofrece una larga franja de arena bordeada por palmeras y aguas poco profundas que facilitan el acceso al mar y la práctica de deportes como el kayak, con la posibilidad de remar desde la orilla hasta islotes cercanos como Koh Man Nai, un refugio natural ideal para desconectar y disfrutar del silencio.
El ambiente en Kai Bae es relajado, con menos afluencia de turistas que en otras zonas de la isla, lo que permite vivir la verdadera esencia tropical y compartir momentos únicos en pareja o en grupos pequeños. Al caer la tarde, las puestas de sol en esta playa se vuelven espectaculares: el cielo se tiñe de tonos anaranjados y violetas, reflejándose sobre las aguas cristalinas y creando un escenario inolvidable para paseos románticos, cenas junto al mar o simplemente para dejarse sorprender por la belleza natural de Koh Chang.
Long Beach
Situada en el extremo sur de Koh Chang, Long Beach es reconocida por ser una de las zonas más apartadas y salvajes de la isla, perfecta para quienes desean escapar completamente del bullicio turístico y disfrutar de una conexión íntima con la naturaleza. En esta playa no existen grandes hoteles ni bares de ambiente animado; la oferta se limita a sencillas cabañas y bungalows gestionados por familias locales, donde el lujo es la tranquilidad, la proximidad del mar y el sonido de la fauna tropical. La atmósfera es de absoluta desconexión: aquí el tiempo parece detenerse y cada día transcurre entre paseos por la arena, lecturas bajo las palmeras y baños en aguas transparentes. Si buscas un rincón que te permita desconectar por completo, encontrando paz y recogimiento lejos de la civilización, Long Beach te conquistará y te ofrecerá una experiencia auténtica e inolvidable en Koh Chang.
Qué hacer
Más allá de disfrutar del mar, Koh Chang ofrece multitud de actividades para los amantes de la naturaleza y la aventura.
Senderismo por la selva
Koh Chang es un paraíso natural con más del 70% de su superficie cubierta por una densa selva tropical, lo que le permite mantener un entorno virgen y una biodiversidad excepcional. Explorar los paisajes interiores de la isla es una experiencia recomendada para los amantes de la naturaleza y la aventura.
Se pueden contratar excursiones con guías locales expertos, quienes te llevan a través de senderos ocultos dentro de la jungla para descubrir cascadas, como la famosa Klong Plu, así como miradores secretos desde donde se puede admirar la inmensidad del Golfo de Tailandia.
Uno de los puntos panorámicos más afamados es el Kai Bae Viewpoint, que ofrece unas vistas espectaculares de la costa y de los islotes cercanos, siendo un lugar ideal para fotografiar el atardecer o simplemente disfrutar de la majestuosidad de la isla en todo su esplendor.
Buceo y snorkel
Los alrededores de Koh Chang esconden auténticos tesoros submarinos, gracias a la presencia de arrecifes de coral perfectamente conservados y una extraordinaria visibilidad durante casi todo el año. La zona atrae tanto a principiantes como a buceadores experimentados, quienes se ven cautivados por la variedad de especies marinas que habitan estos fondos: desde peces tropicales de vivos colores, pequeños tiburones y tortugas marinas, hasta formaciones coralinas que parecen verdaderos jardines sumergidos.
En el pequeño pueblo de Bang Bao abundan las escuelas de buceo y agencias especializadas, que organizan salidas diarias hacia puntos destacados como el Parque Nacional Marino de Koh Rang, conocido por sus corales vibrantes y bancos de peces, o la tranquila isla de Koh Wai, ideal para practicar snorkel y observar la biodiversidad sin necesidad de descender muchos metros.
También existe la posibilidad de explorar naufragios, como el famoso HTMS Chang, en cuya estructura se ha formado un nuevo ecosistema repleto de vida marina. El ambiente profesional y amigable de los instructores, sumado a la belleza de los rincones submarinos, convierte el buceo en Koh Chang en una experiencia imprescindible para los amantes del mar y de la aventura natural.
Cascadas y ríos
No puedes irte sin visitar la cascada Klong Plu. Caer bajo su chorro de agua fresca después de una caminata por la jungla fue uno de los momentos más refrescantes del viaje.
Explorar en moto
Dar la vuelta completa a Koh Chang en moto es una experiencia inolvidable. Las carreteras serpentean entre montañas y playas, con miradores donde detenerse a disfrutar del paisaje. Solo hay que conducir con precaución, ya que las curvas pueden ser pronunciadas.
Dónde alojarse
La oferta de alojamiento es variada, desde resorts de lujo hasta bungalows económicos junto a la playa.
Alojamientos recomendados
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White Sand Beach: hoteles con piscina y restaurantes frente al mar. Ideal para familias.
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Lonely Beach: hostales baratos, ambiente mochilero y fiestas en la playa.
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Klong Prao: resorts medianos con entorno natural y tranquilidad.
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Bailan y Bang Bao: zonas ideales para quienes buscan silencio y vistas al mar.
Durante mi estancia, alterné entre un resort junto a la selva y un bungalow modesto frente al mar. Esa combinación me permitió disfrutar tanto de la naturaleza como del contacto directo con los locales.
Gastronomía y vida local
La comida en Koh Chang es deliciosa, con gran influencia tailandesa y toques de marisco fresco.
Qué comer
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Pad Thai: los mejores los probé en mercados callejeros cerca de Kai Bae.
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Som Tam (ensalada de papaya verde): picante y refrescante.
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Marisco a la parrilla: calamares, langostinos y pescado fresco, siempre frente al mar.
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Batidos de frutas tropicales: un clásico para el calor de la isla.
Mercados y restaurantes locales
El mercado nocturno de White Sand es perfecto para probar distintos platos. En Bang Bao, los restaurantes flotantes ofrecen una experiencia única: comer sobre el mar mientras ves regresar a los pescadores.
Mi experiencia personal
Recuerdo con intensidad una tarde mágica caminando casi en soledad por la playa de Klong Prao, sintiendo cómo el tiempo se detenía con cada paso sobre la arena cálida y blanca. El mar, en calma total, reflejaba destellos plateados bajo el sol poniente, mientras las suaves olas llegaban a la orilla creando un sonido hipnotizante y relajante.
A lo lejos, un grupo de niños locales reía y jugaba a la pelota, compartiendo su alegría sencilla al borde del agua, mientras los últimos rayos de sol teñían de oro el horizonte y las montañas servían de telón de fondo a una postal inolvidable. Ese instante condensó a la perfección el espíritu de Koh Chang: simplicidad, naturaleza en estado puro y una sensación de paz y autenticidad que pocas veces se encuentra en otros lugares del sudeste asiático.
Antes de abandonar la isla, sentí la necesidad de regresar a Bang Bao, el pequeño pueblo pescador con casas de madera y restaurantes sobre el agua. Allí, me senté a saborear un delicioso curry massaman en una terraza suspendida sobre el mar, contemplando el ir y venir de los botes locales y dejando que la brisa marina acompañara mis pensamientos.
Mirando el vasto horizonte, tuve la certeza de que Koh Chang, más allá de sus paisajes, atardeceres y playas, guarda intacta esa autenticidad y esencia tailandesa que hace que muchos viajeros quieran volver una y otra vez en busca de momentos tan únicos como aquel.
Conclusión: por qué deberías de ir a este lugar
Koh Chang no tiene la fama de Phuket ni la vida nocturna de Koh Samui, pero ofrece algo más valioso: naturaleza pura, autenticidad y la posibilidad de conectar con el verdadero ritmo tailandés.
Si tu idea de paraíso incluye selva, playas tranquilas y encuentros genuinos, esta isla es el destino perfecto. En mi caso, Koh Chang se convirtió en ese lugar al que siempre quiero volver para recordar que todavía existen rincones donde el tiempo parece detenerse.
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